martes, 30 de noviembre de 2010

CUIDÁNDOSE A SI MISMO

LIBERANDO LAS EMOCIONES – EFT

INTRODUCCIÓN
El presente Manual resulta de la constante solicitud de los asistentes a los talleres y a terapias, de recordar y poder tener a mano los puntos y ejemplos de frases que puedan utilizar mientras van adquiriendo experiencia, seguridad y soltura con la Técnica de EFT.

Logrando establecer que cada uno debe ser protagonista y responsable de su vida y sin esperar que la suerte, otras personas, ambiente externo o la economía mundial sean el factor determinante para conseguir lo anhelado.

Las limitaciones no se producen en el mundo físico sino en el mundo mental; de igual manera debemos recordar que la edad, sexo, nacionalidad, raza o religión no se consideren impedimentos para lograr sentirnos saludables, felices, tranquilos y en paz.

El concepto de es algo que podemos invertir, ya que no está escrito en piedras, pudiendo volver a establecer, con certeza, que todo es POSIBLE, descubriendo que existe un abanico infinito de posibilidades ante los retos y desafíos de nuestra experiencia en la vida.

En el camino que transitamos hacia un mayor crecimiento personal, es muy importante el trabajo con las emociones. Ya que normalmente no somos conscientes de que sobre nuestro cuerpo físico acumulamos toda la carga emocional negativa producida durante el día y al no liberarlas conciente o inconcientemente puede causar malestares tanto físicos como emocionales, mentales y espirituales.

Así mismo, este Manual de bolsillo pueden utilizarlo como diario, ya que las hojas en blanco anexas, sirven para anotar los cambios, pensamiento o emociones que consideren importantes para ustedes con la finalidad de hacerles Tapping (golpecitos) cuando tengan el tiempo o deseo, recuerden que es a su ritmo, sin sentirse culpables. Este Manual contiene una estructura para que puedan seguir trabajando y liberando las cargas emocionales en ustedes mismos.


FRASES DE GANDHI

Esfuerzo: Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. 
Violencia: La violencia es el miedo a los ideales de los demás.
Tolerancia: Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio. 
Paz: No hay camino para la paz, la paz es el camino. 
Bondad: Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible. 
Violencia: Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego. 
Sueños: Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad. 
Libertad: No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna. 
Justicia: Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria.
 Raquel Fernandez
Asesor astrológico

EN BUSCA DEL MAESTRO

Algunos discípulos pasan la vida preguntándome dónde está la verdad -dijo un maestro-. Así que un día decidí señalar en una dirección cualquiera, intentando demostrar que lo importante es recorrer un camino, y no quedarse pensando en él.
Pero en lugar de mirar en la dirección que le señalaba, el hombre que me había hecho la pregunta comenzó a examinarme el dedo, tratando de descubrir dónde estaba escondida la verdad. 
Cuando la gente busca un maestro, debería estar buscando experiencias que puedan ayudarle a evitar ciertos obstáculos. Desgraciadamente, la realidad es otra: recurren a la ley del mínimo esfuerzo, intentando encontrar
respuestas para todo. El que desea aprovecharse del esfuerzo del maestro para así no gastar sus energías nunca llegará a ninguna parte, y acabará por sentirse decepcionado.
Quien estudie un poco la historia de Buda, se dará cuenta de que, después de alcanzar la iluminación, se dedicó a hacer que sus discípulos desarrollasen las cualidades necesarias para llegar a la tan anhelada paz de
espíritu.  
Quien lea los evangelios, reparará en que casi todas las enseñanzas de Jesús tienen lugar en dos circunstancias: bien cuando viajaba, bien alrededor de una mesa.
Nada de templos. Nada de lugares escogidos. Nada de prácticas sofisticadas y difíciles: los apóstoles prestaban atención a lo que decía cuando andaba y cuando comía, cosas que hacemos todos los días de nuestras vidas. Precisamente porque las hacemos todos los días, no damos ningún valor a las enseñanzas que están escondidas en nuestros quehaceres diarios. Pensamos que las cosas sagradas son accesibles sólo para los gigantes de la fe y la voluntad, y pensamos que aquello que hacen las personas es demasiado pobre para ser aceptado con alegría por Dios.
En busca de nuestros sueños e ideales, muchas veces colocamos en lugares inaccesibles todo lo que está al alcance de la mano. Cuando descubrimos el error, en lugar de alegrarnos por haber comprendido nuestros fallos, nos dejamos llevar por la culpa de haber dado pasos errados, de haber malgastado nuestras fuerzas en una búsqueda inútil, de haber disgustado a quien deseaba nuestra felicidad. Y es entonces cuando corremos el peligro de acercarnos a los 'maestros' o 'gurús' que nos ayudarán a recuperar el tiempo perdido.
Pero no es así: aunque el tesoro esté enterrado en tu casa, sólo lo descubrirás cuando te hayas alejado.
Si Pedro no hubiese experimentado el dolor de la negación, no hubiera sido escogido jefe de la Iglesia.
Si el hijo pródigo no hubiese abandonado todo, jamás habría sido recibido con júbilo por su padre.
Si Buda no hubiese decidido vivir una vida de sacrificio durante muchos años, jamás hubiera entendido el placer de la alegría.
Algunas cosas en nuestras vidas tienen un sello que dice: «Sólo comprenderás mi valor cuando me pierdas y me recuperes». De nada sirve querer acortar este camino.
Existe un viejo dictado mágico que dice: cuando el discípulo está listo, aparece el maestro.
Pensando en esto, muchas personas se pasan la vida entera preparándose para este encuentro. Cuando se cruzan con el maestro, se entregan por completo, días, meses o años. Pero terminan descubriendo que el maestro no es el ser perfecto que habían imaginado, sino una persona igual a las demás, cuya única función es compartir aquello que ha aprendido. Al verse frente a una persona normal, el discípulo se siente herido. Siente desesperación y el deseo de abandonar la búsqueda, cuando, en realidad, es así como debe ser, es esto lo que nos hace libres para labrarnos nuestro propio camino.
Paolo Coelho
http://elmistico.com.ar/novedades/1/en_busca_del_maestro.htm