domingo, 1 de agosto de 2010

LOS ECOS DE LA VIDA

Mensaje de Julio de 2010

Un eco se crea cuando las ondas sonoras se reflejan en una superficie sólida, lo cual resulta en la repetición continua del sonido hasta que las ondas pierden momentum y finalmente se hacen tan débiles que no pueden escucharse más. El volumen del eco depende de la fuerza del sonido original y la distancia entre su fuente y la superficie sólida. Si alguna vez han creado y después escuchado un eco, saben dos cosas acerca de él: se repite exactamente lo que se dijo (y no más) y lo hace hasta que ya no hay más energía en las ondas sonoras, en cuyo tiempo simplemente se desvanecen.

¿Qué tiene esto que ver con algo?

Tiene que ver con todo sobre la vida, nuestras lecciones, la forma en la que creamos nuestra realidad y al entender los ecos podemos saber cómo funcionan muchos aspectos del trabajo de la tercera dimensión, especialmente cómo permitimos que energía del pasado cree ecos en el presente. Al mirar los ecos podemos arrojar luz en algunos problemas muy importantes:

Cómo el pasado se repite en el presente

Cómo la energía se mueve y re-circula en nuestra vida

Por qué existe el eco (pista: tiene que ver con lo que refleja el sonido)

Qué podemos hacer para quitar el eco después de su primera repetición

En nuestra realidad los ecos aparecen en la forma de la energía del pasado que nos recuerda su presencia y nos pide validación a través de su repetición. Las superficies que crean el eco son nuestros pensamientos, creencias y percepciones. Cuando nos enfrentamos a un eco del pasado, tenemos dos opciones, permitir que se repita o simplemente escuchar en silencio y permitirle que avance. Pero con frecuencia elegimos una tercera opción que es agregar energía al eco. Así que en lugar de desvanecerse, gana fuerza y crea firmes raíces en nuestro presente. No solamente nosotros hemos validado la energía del pasado, ahora lo estamos viviendo en el presente.

Como es nuestro pasado se siente cómodo, confiable (porque sabemos lo que va a pasar a continuación), y seguros. Como humanos adoramos lo predecible, lo conocido y la continuidad. Cuando el eco regresa a nosotros nos recuerda que estuvimos una vez en un espacio en particular y recordamos lo que sucedió. Si tenemos ira, resentimiento, miedo o la necesidad de venganza, este eco puede ser nuestra oportunidad para validar nuestra experiencia al ponerse a cargo, estar en control o encontrar formas de vengar nuestra experiencia. Mientras que el eco nos invita a desconectarnos, nosotros nos conectamos con gusto, con la certeza de que esta vez las cosas serán distintas.

Y entonces nos enojamos cuando no es así y nos encontramos hasta el cuello de energía del pasado, inconscientes de que no es dando energía al eco como podemos liberarlo, sino tomando otro nivel de vibración energética y quitándonos del camino del eco. La energía del pasado viaja en modo lineal – se conecta a nosotros solamente porque estamos en el camino. Su firma energética única es conocida para nosotros porque representa un aspecto de nuestra experiencia. ¿Hemos cambiado nuestra energía lejos de este lugar? Si es así, entonces el eco no está atrayendo y podemos permitirle que continúe. Pero si no, entonces vemos el eco como una “repetición”, otra oportunidad para recuperar nuestro poder de ese momento.

Pero sabemos que el pasado no tiene energía o poder para nosotros. Lo que fue una experiencia sin poder en el pasado será justamente otra experiencia sin poder en el presente. ¿Podemos convencer a nuestro ego de que esto es verdad? Porque eso es lo que tenemos que hacer si vamos a quitar la ilusión de poder del eco y aterrizarnos en una energía nueva y diferente. ¿En dónde está nuestro poder en este nuevo lugar? Aún no lo sabemos y es aquí en donde debemos tener fe en nosotros, valor, confianza en nuestras habilidades y aterrizarnos en la intención y el propósito. Sin estas cosas, vivimos nuestras vidas a través de los ecos y estamos atorados en la energía de experiencias y situaciones que no tienen energía para nosotros.

Sin los ecos de nuestro pasado, nuestras vidas son un lienzo en blanco en el que podemos convertirnos en lo que sea que deseemos. Enfrentados con el prospecto de los resultados ilimitados, tenemos miedo de nuestras habilidades. ¿Qué elegimos cuando todo es posible? ¿A quién recurrimos para un consejo cuando no hay eco que nos recuerde los peligros que podemos encontrar? ¿Cuál será el resultado si estamos creando el camino cada vez que damos un paso nuevo? Este es nuestro momento y estas son nuestras opciones. ¿Aprovecharemos todo esto o buscaremos la vibración de un eco familiar y elegiremos eso en su lugar?

Cuando completamos nuestros ciclos kármicos, liberamos la energía de nuestros ecos aceptando nuevos niveles de vibración energética. Estas nuevas energías no tienen ecos, ni recordatorios del pasado, ni vibraciones familiares que nos atraigan por medio de nuestras creencias, emociones y sentimientos. Ellas nos enseñan a conectarnos a través de otros portales energéticos diferentes a los de la fuerza de nuestra ira o miedo. Entonces debemos encontrar nuevas formar de relacionarnos al pasado, a nosotros y los demás. Con cada paso en nuestro viaje tenemos que enfrentar nuestros ecos y la tentación de aceptar la oportunidad de vengar nuestra experiencia y la atracción de ganar poder y control sobre el pasado. O podemos elegir sortear estas oportunidades y crear algo diferente. ¿Cómo podemos resistir?

Hay una nueva forma para nosotros de ser poderosos y es a través de nuestra intención. Nunca intentamos re-crear el pasado, especialmente si no ha sido satisfactorio o incompletos, nuestra intención es para el momento presente y para que el futuro sea diferente. Con nuestra intención estamos creando nuevos niveles de potencial y así nuevos niveles de vibración energética. Si podemos estar completamente inmersos en nuestra intención los ecos se vuelven ruido blanco que podemos ignorar y apagar, siempre que tengamos la voluntad de ignorar también la insistencia del ego de que nuestras emociones reciban atención y validación. Nuestra decisión final es la que determina si le daremos nuevo poder a los ecos o si quitaremos los bloqueos para que puedan continuar hacia delante y fuera de nuestra realidad.

Verdaderamente estamos en el umbral de una profunda transformación en el viaje de la humanidad y el cómo tratemos nuestros ecos determina si estamos en el lado de liderazgo de esta camino, usando nuestra fe y confianza para arrojar luz a cada nuevo paso de un camino desconocido o si estamos repitiendo el pasado, en un intento de encontrar el poder que creemos que está oculto en el interior. La verdad es que el poder está dentro de nosotros, en este momento, y los ecos pueden ser liberados porque no tienen verdad, poder o percepciones para nosotros. Cuando liberamos los bloqueos, los ecos desaparecen, no se vuelven más que en suspiros que nos recuerdan que no necesitamos buscar poder fuera de nosotros mismos y no necesitamos validad ningún aspecto de nuestra experiencia. Somos, y siempre hemos sido, perfectos, totales y completos en cualquier forma. Este es nuestro momento para pararnos en nuestro presente y presencia.

Por: Jennifer Hoffman

**Artículo con copyright © 2010 por Jennifer Hoffman y Enlightening Life OmniMedia, Inc. Todos los derechos reservados. Puede circular libremente en su totalidad siempre que los créditos y la fuente sean mencionados.

**Traducción: Xitlalli Contreras – www.templodelsol.com

** Sitio en inglés: www.urielheals.com

EL DIÁLOGO INTERIOR

¿Hablas contigo mismo? Cuando oímos hablar en voz alta a otras personas consigo mismas lo consideramos raro, pero te das cuenta que, sin ninguna excepción, las personas hablamos con nosotros mismos en silencio y esto no lo consideramos raro o extraño.

Si alguien te ofende, o te dice algo que no te gusta ¿que es lo que haces? Pones en marcha una escena al completo de ira en tu mente. Te ves a ti mismo hablando enfadado, le gritas a esa persona y le dices cosas que no son nada agradables. A veces hay personas que pasan horas con estos diálogos interiores negativos y destructivos.

Existe una conversación interior continuada en el interior de cada uno y se desperdicia una cantidad importante de tiempo, energía y atención en incidentes sin ninguna importancia. Esta conversación empieza desde el momento que nos despertamos hasta que nos dormimos.

El dialogo interior continua mientas trabajamos, estudiamos, leemos, miramos la televisión, hablamos, andamos, comemos, etc. Estamos siempre juzgando a las personas, comentando lo que pasa, planeando, cotilleando y conversando mentalmente con la gente.

Estas conversaciones interiores conllevan un efecto de bola de nieve: cuando mas las tenemos mas nos encadenan y nos impiden ponerles fin, si también se evocan emociones, entonces se añade mas poder, energía y apego. Esto tiene un efecto adverso en el comportamiento, el discernimiento y el actitud en general.

En muchas ocasiones el dialogo interno es negativo y refuerza cualquier actitud o comportamiento negativo. Pocas personas creen en ellas mismas y en sus habilidades, para poder llevar diálogos interiores positivos. El proceso y el efecto de estas conversaciones interiores es similar al de las afirmaciones. El pensamiento constante sobre el mismo tema influencia el subconsciente que consecuentemente acepta estos pensamientos y palabras y actúa basándose en ellos. Los diálogos interiores negativos conllevan resultados negativos y los diálogos interiores positivos conllevan resultados positivos.

Puedes utilizar este proceso para tu beneficio; es una actividad automática que funciona ya te des cuenta de ello o no, si aprendes a ser consciente de ella, tienes la habilidad para controlarla. Puedes convertirla en un dialogo positivo, si lo haces, te das cuenta de que tienes un gran poder en tus manos.

Intenta ser consciente de tus pensamientos, con calma observa lo que pasa por tu mente, incluso si solo puedes hacerlo durante unos momentos. El dialogo interior funciona incluso cuando estas físicamente haciendo otra cosa, y no es tan fácil separarse mentalmente de nuestros pensamientos y de las palabras que pasan por nuestra mente

Una y otra vez intenta mantener tu atención en lo que pasa dentro de tu cabeza y finalmente podrás ser consciente de ese dialogo interior durante mas tiempo. El observar la mente y lo que pasa dentro de ella proporciona una distancia, la distancia da un mejor control de la mente y su parloteo.

Siempre que te observes llevando un conversación trivial e inútil contigo mismo, detente, conviértelo en algo mas útil; cambia de tema y también de palabras, es como pasar un cassette, ¿por qué lo dejas sonar de fondo? ¿Por qué no lo cambias por otro que te guste más? Cambia las palabras de tu dialogo interior en palabras positivas sobre la buena salud, felicidad y éxito

Hay algo más que puedes hacer pero que requiere de concentración y voluntad, puedes intentar parar esta conversación interior completamente. Intenta ignorarla y dale vacaciones a tu mente. Deja que la mente descanse un poco, la vida por descontado que continuara aunque se silencie este dialogo; aprovecha y disfruta de un descanso de esta incesante conversación de la mente cuando puedas.

El dialogo interior esta bien en ocasiones, pero la mayoría de las veces es un parloteo incesante e inútil que te distrae la atención de lo que estas hacienda en cada momento, al ser consciente de ello y reemplazarlo con un pensamiento positivo o simplemente rechazándolo adquieres la habilidad para controlarlo.

© Copyright Remez Sasson

Traducción: Marga

Fuente: http://www.SuccessConsciousness.com

ENTREVISTA A DEEPAK CHOPRA:


La Muerte no es Más que un Salto Cuántico

de la Creatividad del Ser

¿Creamos nuestra propia realidad?

Sí. Este mundo es un espejo de nuestra consciencia. No puedes verte a ti mismo sin un espejo, y este mundo es nuestro espejo. El espejo de la consciencia es el mundo que nos rodea.

¿Tiene algún sentido tratar de cambiar el mundo?

Si no me gusta lo que me ocurre, no hay remedio externo, solo es posible un cambio en la conciencia interna. Todas las relaciones son un espejo. Aquellos a los que amamos y aquellos que no nos gustan, son espejos. A través del espejo de las relaciones podemos ampliar nuestra conciencia. Nos atraen las personas en las que encontramos rasgos que queremos tener en nosotros mismos. Y no nos gustan las personas que tienen rasgos que negamos en nosotros mismos. Al pasar a una conciencia más elevada a través de reconocer el espejo de las relaciones reconoceremos que la atención y la intención son los propulsores de la transformación. Aquello donde ponemos nuestra atención, existe. Aquello donde quitamos nuestra atención, desaparece. La atención se convierte en energía que crea las cosas y la intención se convierte en transformación. Estos son los dos aspectos de la conciencia que empleamos para manifestar. A medida que empezamos a hacer esto experimentamos la realización sin esfuerzo.

No es nuestro trabajo cambiar la percepción o nivel espiritual de otros, pero si que podemos controlar nuestro propio progreso espiritual.

¿Estamos en el mundo o el mundo está en nosotros?

La experiencia habitual nos da la sensación de que existimos en el Universo, de que tú existes en algún lugar en el mundo. Eso es una mentira. La verdad es que todo el mundo existe en nosotros. El cuerpo y la mente existen en nosotros. El cuerpo, la mente y el mundo me ocurren. Tengo la mente y de la mente proyecto el cuerpo y del cuerpo proyecto el mundo. Es mi conciencia quien construye el mundo. Tú no estás ahí sino que estás en mi conciencia y yo estoy en tu conciencia. El lugar en el que yo estoy en tu conciencia y el lugar en el que tú estás en mi conciencia es el mismo lugar. No existes tú como un cuerpo físico allí fuera. Mi cerebro me permite verlo, pero mi cerebro no tiene una experiencia directa del mundo. Lo único que hace mi cerebro es responder a la electricidad, a lo químico, a las hormonas… y todo eso te crea a ti allí fuera. Pero tanto yo que te creo a ti como tú que me creas a mí, somos una conciencia que está experimentando con las formas y fenómenos.

O sea, que todo está conectado.

Cuando veas algo piensa: “eso está en mi. Esos árboles que están allí fuera son mis pulmones. Si ellos no respirasen yo no respiraría y si yo no respirase, ellos no respirarían”. La Tierra es nuestro cuerpo físico, la atmósfera es nuestra respiración, las aguas son nuestra circulación. No es cierto eso de que yo estoy aquí y el mundo está allí afuera. Tenemos un cuerpo personal y un cuerpo universal y los dos son nuestros, tanto uno como el otro. Cuando nos damos cuenta de que el mundo está en nosotros, tenemos con él una relación íntima. Además podemos tener un conocimiento íntimo del mundo, y a partir de este conocimiento alcanzamos la paz con el mundo. A partir de la paz reconocemos que el mundo, el universo, es un ser consciente. Es nuestro cuerpo extendido. Cuando somos tan íntimos con nuestro cuerpo extendido como lo somos con nuestro cuerpo personal nos habla, nos podemos comunicar. Cuando entramos en comunión como un ser conciente nos sorprende con dones en forma de sincronías y de coincidencias con significado.

¿Qué significa estar sano?

El bienestar incluye el aspecto físico, espiritual, económico, social, comunitario y medioambiental. Es una experiencia holística. No creo que podamos estar realmente bien si no está bien el organismo en su totalidad. Nos hemos de considerar parte del ecosistema y del medio ambiente. Si hay contaminación en el atmósfera, lo hay también en tu cuerpo porque se recicla en tus células. Hemos de cambiar nuestro enfoque respecto a nuestra comprensión de la salud. La salud es algo sagrado.

¿Hay un receta para ser feliz?

La felicidad tiene tres componentes. El primero se remonta a la infancia. Las personas felices tienen un condicionamiento cerebral que viene de los primeros años de vida, y que les permite ver oportunidades, donde otros ven problemas. Este condicionamiento del cerebro aporta cerca del 50% de la experiencia de felicidad.

El segundo componente son los bienes materiales y la cantidad de dinero que una persona posee, aportan aproximadamente el 10% de su experiencia de felicidad total. El restante 40% proviene de las decisiones que tomamos cada día. Si las opciones son solo para el placer añadirán muy poco a la felicidad, pero si las decisiones que tomamos dan lugar a la expresión creativa o a mejorar la calidad de nuestras relaciones, entonces seremos una persona más feliz. De hecho, las investigaciones demuestran que la forma más fácil de ser feliz es hacer feliz a alguien. Si quiere tener éxito en la vida, cree las condiciones para que otras personas puedan tener éxito. Se pueden conseguir todos los deseos personales haciendo felices a otras personas.

Credenciales: Entrevista realizada por Alberto D. Fraile Oliver

Fuente: http://www.revistanamaste.com/entrevista-al-dr-deepak-chopra/comment-page-1/#comment-2197

http://medicinacuantica.net/?p=2193

Leer el artículo completo: http://hermandadblanca.org/2010/07/26/entrevista-a-deepak-chopra-la-muerte-no-es-mas-que-un-salto-cuantico-de-la-creatividad-del-ser/

lunes, 12 de julio de 2010

EL SENTIDO DE SENTIR

Hola!

Somos esclavos de aquello que callamos porque callamos cuando tenemos miedo. Cuando sentimos la necesidad de decir algo y no podemos, o no nos lo permitimos, equivale a reprimir una emoción, y las emociones reprimidas terminan somatizándose a nivel físico.

Sin embargo, cuando nos procuramos un momento de cabeza fría, también vale la pena mirar dentro de nosotros y observar cuál es la creencia que está detrás de aquello que queremos decir y que nos reprimimos. Esa creencia es la real fuente del miedo, y como creencia que es, bien puede ser reemplazada por otra, o bien verificada o descartada.
En servicio,

Santiago
www.SantiagoMarino.com

DUEÑO DE LO QUE HABLA Y ESCLAVO DE LO QUE CALLA

Cuando nos sentimos incómodos con que el otro, ya sea el cónyuge, un amigo o un familiar, es común preguntarnos: ¿Cómo decir lo que pienso acerca de lo que está pasando en esta relación, sin que surja un conflicto que termine con todo?

La sabiduría popular afirma que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice; los adultos aconsejan a los niños no decir, no hablar, los compañeros de clase recomiendan no contarle al profesor, las cónyuges piensan que mejor muertos que confesos.

Lo grave es que, como en la profecía que se cumple, hablar termina siendo peligroso: los mayores pueden calificar al niño de irrespetuoso y atrevido, el cónyuge se puede ofender y resentirse. Todo pareciera indicar que el remedio es peor que la enfermedad. Dentro de esta perspectiva, se acepta que para mantener una relación se puede usar la mentira o el silencio, que la desconfianza puede crear relaciones duraderas o, peor aún, que vale la pena sacrificar el amor y la libertad si con ello se conserva una relación.

Sin embargo, a pesar de lo que las costumbres recomiendan, lo más doloroso que nos puede pasar no es perder el nexo con alguien; es, más bien, convertirse en el esclavo de esa relación, perder o renunciar al derecho de decir lo que se piensa, de sentir lo que se siente. Y es que en verdad cuando un ser humano renuncia a expresarse, se enferman su alma y su cuerpo.

Son muchas las personas que en la consulta relatan sus padecimientos emocionales y cuentan desprevenidamente sus enfermedades, sin establecer las conexiones. No es raro entonces, que las personas que tuvieron que guardar silencio mientras eran criticadas y gritadas, estén desesperadas y digan que ya no resisten y que además tengan problemas de audición; o que quienes tuvieron que ver violencia en sus casas no solo no puedan defenderse de los ataques de otros sino que, además, presenten defectos de visión; o que quien ha sufrido muchas pérdidas y desengaños sufra del corazón.

Recuerdo el relato de un hombre adulto, exitoso tanto en su trabajo como socialmente, que se quejaba de sentir claustrofobia. No podía subirse a los ascensores, en los trancones le provocaba bajarse del carro y salir corriendo, sudaba frío y le daba taquicardia. Al conversar fue surgiendo una información importante: también en la relación con su papá se sentía atrapado.

Su padre era un hombre de negocios importante, pero se había vuelto muy dependiente del hijo. Lo llamaba permanentemente, le consultaba hasta el más mínimo detalle de lo que hacía pero, sobre todo, consideraba que tenía derecho de buscarlo a cualquier hora y en cualquier momento. Se dolía si percibía que el hijo se molestaba.

Le pregunté qué pasaría si hablaba claramente con él. Me dijo “ni se te ocurra, eso es imposible, mi papá nunca entendería que me está estorbando, él me enseñó y me ayudó a ser lo que soy. Sería muy difícil para él”. Le comenté: “Parece ser que te sientes con tu papá como frente a los trancones y al ascensor. En realidad sabes que no son peligrosos, pero pierdes tu autonomía y tu bienestar físico y mental.”

“Pero, ¿cómo decirle lo que pienso sin herirlo? ¿Cómo le voy a decir lo cansón que se ha vuelto?”, se preguntó.

Qué complejo que en nuestra cultura pensemos que la única manera de construir un cambio en una relación es partir de hacer una lista de los defectos del otro y no de la expresión libre y sincera de nuestras necesidades. Afortunadamente, nuestro hombre de negocios encontró que podía expresar su necesidad de privacidad y, en simultáneo, dejar claro que quería acompañar a su padre.

Y es que es muy diferente expresar mis necesidades a acusar al otro por tener defectos. En el primer escenario asumo y me hago responsable de lo que pido, es decir, trato al otro con amor, y en el segundo pretendo que el otro se sienta culpable, intento dominarlo.

Sin embargo, a pesar de que las costumbres recomiendan el silencio o la sumisión para no afectar la permanencia de los vínculos, lo único que puede construir un mundo donde el amor, y no el miedo, sea el protagonista, es la expresión libre de nuestras necesidades y el compromiso elegido y no obligado de buscar los medios para que todos estemos bien.

Por: María Antonieta Solórzano

http://www.de2haz1.com/v2/

martes, 29 de junio de 2010

NIVELES DE CONCIENCIA

¿Qué son los niveles de conciencia?

Son los escalones que hay desde la tierra al cielo o si lo prefieres de la oscuridad a la luz. A medida que vas subiendo en ellos te vas acercando a un entendimiento cada vez más amplio sobre lo que te rodea y sucede y eso inevitablemente se va convirtiendo en mayor paz para tu vida, puesto que te vas acercando a la panorámica total de la existencia lo que te permite comprender los procesos de dolor y sufrimiento.

Aquellos que tienen hijos se pueden hacer una mejor idea de lo que estoy hablando, ellos son parte de nuestro entrenamiento para adquirir mas conciencia, puesto que volvemos a vivir nuestras vidas mientras los vemos crecer. Así que observarlos nos permite observarnos también a nosotros mismos.

Cuando vemos a nuestros hijos apesadumbrados por sus pequeños problemas, bajo nuestro punto de vista, pero grandes problemas para ellos, tratamos de explicarles que no tiene sentido sufrir por algo que desde “nuestra perspectiva” entendemos, pero al mismo tiempo nuestras palabras solo sirven de consuelo ya que el niño todavía no tiene la panorámica o nivel de conciencia como para ver la “solución” o lo adecuado en la situación que nosotros si vemos.

¿Que hay de nuevo en esto que estoy diciendo?

Nada… salvo que seguimos siendo niños.

Mientras sufras o te preocupes por algo, sigues siendo niño. En realidad “los problemas” nacen de nuestra incapacidad para ver el panorama completo. El problema es que estas en un nivel de conciencia que no te permite ver el “potencial de solución” que hay en la situación difícil o dolorosa que estas viviendo, solo sientes la desdicha y el abandono, con la diferencia de que ya no tienes a tu padre o madre que te consuele. Tampoco eres capas de ver el “potencial de sanación” que hay en ello, puesto que esa situación bien abordada sería la que te permitiría aumentar tu nivel de conciencia.

La capacidad de perdonar, la capacidad de no emitir juicios ni levantar falsos testimonios en contra de los demás, la capacidad de no involucrarte emocionalmente cuando se levantan calumnias en tu contra, la capacidad de mantener la paz cuando se presentan dificultades, la capacidad de amarte a ti mismo, la capacidad de ver el milagro de la vida en todo lo que te rodea, la capacidad de levantarte agradecido por un nuevo día, la capacidad de ver que en la situación de sufrimiento de otros esta ocurriendo algo adecuado para su transformación, etc.… dependen de tu nivel de conciencia, o sea, dependen de cuantos escalones has subido en tu vida.

La mayoría de las personas dedican su vida para aprender a “sobrevivir en buenas condiciones”, o sea, emplean su tiempo, creatividad e inteligencia para obtener todo aquello que los aleje lo mas posible del sufrimiento, asegurándose el sustento diario y escapando a los problemas creando situaciones de distracción.

¿Es malo todo eso?

No… en realidad nada es malo o bueno, simplemente son opciones. Pero la historia nos demuestra que tarde o temprano estas personas pasan por trances de sufrimiento y dolor y creemos que esto es inevitable ya que nadie esta ajeno a las desgracias. En el fondo es como si la vida consistiera en hacerse el tonto el mayor tiempo posible antes de que lleguen las desgracias inevitables.

¿Cuales serían esas desgracias inevitables?

Falta de amor, la muerte, la enfermedad, accidentes, violaciones, perdida de seres queridos, perdidas económicas, abandono, soledad, discusiones, divorcios dolorosos, peleas familiares, vicios, etc.…

¿Cómo se enfrentan estas cosas?

La respuesta es lo mismo que ya enuncie al comienzo… ¿cómo le explicas a un niño que en realidad no tiene nada por que temer o desesperarse?...

Estas cosas en realidad no se “enfrentan” son experiencias y deben vivirse y las vivirás de acuerdo al nivel de conciencia que hayas alcanzado.

¿Existe un nivel de conciencia donde estas cosas no te hacen sufrir?

Si, ¡Por supuesto!, y lo que es mas increíble de todo, es que el mismo nivel de conciencia elevado que te hace no sufrir, también hace que no te pasen la mayoría de estas cosas (ley de atracción).

Entonces, ¿Qué hace la gente para aumentar su nivel de conciencia que le permita salir de este sufrimiento?...

¡Nada!, La mayoría no hace nada, solo intenta evitar el sufrimiento.

¿Qué se necesita para aumentar el nivel de conciencia?

El nivel de conciencia tiene un límite o umbral que hay que atravesar que es el de la lógica mental o racional. Es justamente esa lógica la que utilizas para esquivar el sufrimiento, lo que hasta una cierta altura en los escalones es necesaria, pero llegará el momento en que al seguir subiendo los escalones te topes con un techo y creas que hasta ahí llego la escalera. Por lo tanto hay cosas inevitables y el sufrimiento forma parte de la vida.

Pero no es así y para descubrirlo deberás salir del pensamiento lógico para abrir una nueva puerta y comenzar a subir en una escala superior de conciencia de lo contrario no tendrás la panorámica completa para todas aquellas cosas que te causan dolor en la vida.

¿De que puerta estoy hablando?

Hablo de la fe, hablo de la espiritualidad, hablo de lo que esta más allá de la lógica mental y que resuena en nuestro interior como una verdad mayor y profunda.

¿Que deberías hacer para no sufrir con la muerte por ejemplo?

Aprender de ella, descubrir en ti mismo el potencial de vida y conciencia que eres, saber que existías antes de nacer y que seguirás existiendo después de morir, pero claro… ¡Mis palabras no te sirven!, como tampoco le servía al niño que su padre le dijera que su problema era pequeño e injustificado. Nadie puede aumentar tu nivel de conciencia por ti… debes hacerlo tu mismo. “Conócete a ti mismo” … Es fundamental iniciar este proceso buscando saber de que sustancia divina estamos hechos para subir nuevas escaleras en la vida.

Cada sufrimiento, cada problema, cada desafío que te toque vivir tiene el potencial para que aprendas de él y puedas aumentar tu nivel de conciencia, lamentablemente, la mayoría de estos potenciales son desaprovechados cuando “no ponemos” el problema dentro de nosotros y lo dejamos fuera como una situación externa que nos ha venido a estorbar en la vida y de la que somos solo victimas.

Quizás el aspecto más difícil de superar es reconocer nuestros errores y mentirnos a nosotros mismos con el fin de quedar bien ante los demás.

¿A que le dedicas tus horas en el día?

¿A evitar y esquivar problemas y sufrimientos actuales o futuros?

Cuando ya no temas y nada te perturbe será porque estarás tan alto en las escaleras que podrás ver la solución en todo y lo adecuado en cada cosa que vives, dejarás de sobrevivir y estarás en Paz disfrutando cada segundo en esta vida. No esquivarás nada porque nada habrá para esquivar.

Namáste
Juan Carlos Fernández

http://sanar-el-alma.blogspot.com

VER ES CREER: LOS CUATRO MUNDOS DEL CHAMÁN


Una de las cosas más confusas que enfrentan los estudiantes del chamanismo es la forma en que los chamanes miran mundo. Confunde a mis alumnos en la actualidad y ciertamente me confundió a mí cuando me iniciaba en esta tradición. En mi época de adolescente, en el campo, a veces mi padre, al igual que los demás agricultores, hablaba de los cultivos y animales que había a nuestro alrededor, y en algunas ocasiones se dirigía a ellos como si los cultivos y los animal fueran seres inteligentes, capaces de comprenderle y responderle. A pesar de que yo también aprendí a hacerlo, tuvo que transcurrir bastante tiempo para llegar a comprender el proceso. En una época determinada, todas las conversaciones con los árboles, flores, insectos, rocas y edificios que tenía lugar a mi alrededor, me impedían concentrarme en mi trabajo. Entonces, de algún modo, aprendí a abrirme y cerrarme aquel tipo de concienciamiento, sin saber cómo lo hacía.

El auténtico punto de partida fueron las enseñanzas de Wana Kahili sobre los cuatro mundos (niveles o clases de experiencia) entre los que todo el mundo fluctúa espontánea y, por regla general, inconscientemente, pero que los chamanes cultivan a conciencia. Se trata del ike papakahi (literalmente: primer nivel de experiencia), el ike papalua (segundo nivel de experiencia), el ike papakolu (tercer nivel de experiencia) y el ike papaha (cuarto nivel de experiencia). En términos generales, me explicó que éstos representaban respectivamente el mundo ordinario, el mundo psíquico, el mundo de los sueños y el mundo existencial. Por razones didácticas he optado por definirlos como mundos objetivo, subjetivo, simbólico y holístico. También me dijo que dichos mundos eran comunes a todas las personas, no sólo a los chamanes, y que la única diferencia consistía en que los chamanes los utilizaban con conocimiento y propósito. También agregó que gran parte de la con fusión en la vida de la gente emana de una mezcla de dichos mundos en la mente y en el habla. Mi objetivo era el de instruir a mucha gente en poco tiempo sobre la experiencia chamánica, por lo que a pesar de un punto de partida tan favorable, me quedaba mucho por aprender. Lo que figura a continuación es un breve resumen de dicha búsqueda e investigación.

Serge Kahili King

EL UNICORNIO AZUL


La ilusión – La esperanza

Jordi estaba entusiasmado escuchando las historias que su hermano Pere le contaba, sin preocuparse de si eran verdad o mentira, porque de una forma mágica le hacían volar con la imaginación. A Pere le encantaba ver la cara de su hermano pequeño mientras le escuchaba, ya quehabía descubierto que sus relatos eran un medio fabuloso para hacer que Jordi comiera.

—¿Y a dónde se fue el unicornio azul? —le preguntó aquel día después de escuchar su historia.

—A un lugar donde nadie pueda encontrarle —le contestó.

—¿Y dónde está ese lugar? —preguntó Jordi.

—¿Para qué quieres saberlo? Tú nunca lo encontrarías.

Desde ese día, Jordi tuvo una ilusión: encontrar al unicornio azul y pedirle que fuera su mascota.

—Anda, Pere, dame una pista para encontrar al unicornio...

—Bueno, te daré una pista: se fue a la montaña más alta de la Tierra, allí nadie le podría encontrar.

Esa noche, Jordi, lleno de ilusión, se puso su traje de escalador, cogió todo el equipo y empezó a escalar la montaña más alta del planeta buscando al unicornio azul.

Pero este no apareció. Cansado y desilusionado después de hacer tantos esfuerzos, Jordi volvió a su casa y al día siguiente preguntó a su hermano Pere:

—¿Estás seguro de que se fue a la montaña más alta de la Tierra? He subido esta noche a la montaña más alta y no lo he encontrado.

—Bueno..., a lo mejor se cansó de estar allí y decidió ocultarse en una cueva, en la cueva más profunda de la Tierra, allí nadie le podría encontrar.

Esa noche, Jordi, lleno de ilusión, se puso su traje de espeleólogo, cogió todo su equipo y descendió a la cueva más profunda del planeta buscando al unicornio azul.

Pero este no apareció. Cansado y desilusionado después de hacer tantos esfuerzos, Jordi volvió a su casa y al día siguiente preguntó a su hermano Pere:

—¿Estás seguro de que se escondió en la cueva más profunda de la Tierra? He bajado a la cueva más profunda y no lo he encontrado.

—Bueno..., a lo mejor se sentía solo y triste en la cueva y decidió irse a uno de los bosques mágicos de la Tierra, para encontrarse con otros unicornios.

Esa noche, Jordi, lleno de ilusión, se puso su traje de explorador y se internó en todos los bosques mágicos del planeta buscando al unicornio azul.

Pero este no apareció. Sin embargo, pudo hablar con los árboles, jugar con los gnomos, bailar con los duendes y cantar con las hadas. Y cuando ya se disponía a regresar a su casa, le preguntaron:

—¿Por qué quieres encontrar al unicornio azul?

—Me gustaría que fuera mi mascota, seguro que todos mis compañeros se quedarían con la boca abierta y querrían ser mis amigos...

—¿Es eso lo que más deseas en el mundo, tener amigos?

—Pues... sí, aunque también tengo otro deseo, pero es un secreto, por eso no os lo puedo contar.

De repente, los árboles dejaron de hablar y los gnomos y las hadas desaparecieron. Jordi se quedó solo en medio del bosque mágico y sintió un escalofrío por todo el cuerpo cuando oyó un ruido a sus espaldas. Se volvió para mirar y solo dijo:

—¡Oh, qué boniiiiiiiiiitoooooooo!

Hacía él venía trotando un pequeño y gracioso unicornio azul. Se acercó a Jordi y le dijo:

—¿Me buscabas?

—¡Sí! He subido a la montaña más alta de la Tierra, he bajado a la cueva más profunda y he explorado todos los bosques mágicos con la ilusión de encontrarte, y ahora que lo consigo ¡estoy muy contento de verte!

—¿Y qué quieres de mí?

—Quiero pedirte que seas mi mascota. Si vienes conmigo vivirás en mi casa y yo cuidaré bien de ti.

El unicornio azul le miró con tristeza y le dijo:

—Si voy contigo moriré, porque en la ciudad no existe el alimento que yo como, y el aire no es tan puro como el que yo necesito. Pero dime, Jordi, ¿por qué me quieres de mascota?

—Quiero que mis compañeros se fijen en mí y me envidien por tener la mascota más bonita. Así, a lo mejor quieren ser mis amigos...

—Si lo que quieres es tener amigos yo te puedo ayudar sin tener que ser tu mascota.

En ese momento el unicornio azul lanzó un sonido al viento, como si fuera una llamada, y del bosque comenzaron a llegar los pájaros, las ardillas, los conejos...

Vinieron los gnomos vestidos de rojo, vinieron las hadas vestidas de plata, vinieron los duendes vestidos de verde y comenzaron todos a cantar:

Muchos amigos tendrás

si eres como tú eres

sin querer ser diferente,

si ayudas a los demás,

y ofreces, sinceramente,

tu cariño y tu amistad.

Jordi estaba encantado al ver cómo todos cantaban a su alrededor, y sintió que por fin se cumplía su sueño. Entonces pensó que si tenía un montón de amigos en el bosque mágico, también podría tener muchos amigos en su clase.

Volvió a su casa lleno de ilusión y le contó a su hermano Pere que por fin había encontrado al unicornio azul y se habían cumplido todos sus deseos. Bueno..., todos no, porque todavía tenía un deseo secreto.

Begoña Ibarrola

Cuentos para sentir 2: Educar los sentimientos

Madrid, Ediciones SM, 2003

AMIGO MUNDO


Clara vivía en una isla llena de luz, llamada Cerdeña.

Era una niña bonita, con el pelo negro, la piel morena y muchas pecas.

Llevaba una vida tranquila, hecha de días tan jugosos como las cerezas. Cereza tras cereza pasaban el otoño y el invierno y volvía la primavera.

Correteaba si era de día, dormía cuando estaba cansada, le gustaban los cuentos y no le tenía miedo a nada.

Pero un día, su mamá cayó enferma y de repente toda la casa enmudeció.

Nadie gritaba, nadie contaba cuentos pero, sobre todo, nadie decía cuándo se iba a curar mamá.

Clara se asustó. ¿Y si mamá se moría?

No, no. No podía ser. Todavía mamá tenía que comer muchas cerezas con ella. Y contarle cuentos. Se acordó de uno en el que un niño recorría el mundo buscando la flor del mañana, que hacía nacer un día detrás de otro.

Decidió buscar esa flor y ponerla junto a su mamá, para que llegase mañana, y luego otro mañana, y todas las cerezas del mundo.

Una tarde luminosa, se marchó. Siguió un camino con curvas y, sin darse cuenta, se encontró en medio del campo.

El campo era una hermosa mujer cubierta con matas y arbustos, llena de madrigueras y aromas.

—Amiga Campiña —dijo Clara—, ¿sabes dónde está la flor del mañana?

—Yo te lo diré —contestó un escarabajo volador—, pero antes tienes que contarme un cuento.

—Vale, Zumbón —accedió la niña.

Se sentaron y le contó uno de los cuentos que sabía.

Zumbón, muy contento, le dijo:

—¡Qué historia tan bonita! Ven.

Y juntos se fueron al río.

El río era un joven larguirucho, radiante y serpenteante, vestido de burbujas, que jugaba con troncos y guijarros.

Zumbón dejó a Clara que preguntase.

—Amigo río, ¿sabes dónde está la flor del mañana?

—Te lo diré —dijo una mariquita— si me cuentas un cuento.

—Vale, Bolita —accedió Clara.

Acercó su boca a la cabecita de Bolita y le susurró una bonita historia de las muchas que sabía.

Bolita, satisfecha, dijo:

—¡Qué historia tan bonita! Ven.

Clara, Zumbón y Bolita llegaron a la cima de una colina bajo el cielo.

El cielo era un joven muy apuesto, aturdido por la luz, a veces salpicado por nubes y gritos de pájaros.

—Amigo cielo —dijo Clara, que ya se había dado cuenta de qué iba esto—, ¿quién viene ahora?

—¡Yo! —contestó una mariposa volando desde el cielo hasta su nariz.

—¿También quieres que te cuente una historia, Pajarita? —preguntó Clara mirándola con picardía.

La mariposa respondió que sí y quedó encantada al escuchar el cuento.

Entonces, le dijo a Clara: «¡Mira!».

Clara miró: el cielo se lavaba la cara con naranjas, era el atardecer.

—Escuchad, amiguitos —les dijo Clara a sus tres acompañantes—. Conozco los cuentos. Hay que repetir lo mismo siete veces, y a veces más, para conseguir algo. Pero mi mamá está enferma, pronto llegará la noche y necesito la flor del mañana. ¿Podemos saltarnos algunos pasos?

—Para saltarnos algunos pasos —explicó Zumbón— necesitamos a Picasaltos.

Picasaltos, el saltamontes, estaba agotado al final del verano y descansaba tumbado en una hoja.

Aunque se hizo de rogar un poco, al final saltó, con sus largas patas, las pruebas repetidas de los cuentos.

Y así fue como Clara, Zumbón, Bolita, Pajarita y Picasaltos se saltaron siete pasos y siete insectos bajo el manto silencioso de la noche.

La noche era una vieja revieja, vestida de negro como las ancianas del pueblo, con su gran y oscuro chal abierto al cielo cuajado de estrellas.

—Amiga noche, por favor, es muy tarde. ¿Puedes decirme dónde puedo encontrar esta flor?

—¿Para qué la quieres?

—Para mi mamá.

—Y tú, ¿qué me das a cambio?

—Una granada.

—¿Y qué más?

—Pastas de almendra, cuentos de magos, sal de mar.

—¿Y qué más?

—Y... quinientos días míos con chichones en la cabeza. ¿Quieres más?

—Me basta —contestó la noche—. Eres una niña generosa. Sigue a Cucumía.

En ese momento, una lechuza blanca voló hasta el hombro de Clara y le dijo: «Vamos».

Y se fueron Clara, Zumbón, Bolita, Pajarita, Picasaltos y Cucumía caminando por la tierra adormecida, bajo la silenciosa amiga noche llena de estrellas.

El viaje fue larguísimo.

—Has hecho bien —le dijo Cucumía— al regalarle a la amiga noche quinientos días. Además es vieja y se le olvidan las cosas. Puede que hasta te los regale ella a ti.

—Yo no quiero días, sólo quiero encontrar la flor —le respondió Clara.

Así, caminando y hablando, llegaron a la entrada del pueblo cuando ya amanecía.

El amigo cielo estaba del color de los higos chumbos casi maduros.

De repente, el insecto Zumbón, la mariquita Bolita, la mariposa Pajarita y el saltamontes Picasaltos se posaron sobre un jacinto reventón que abría sus corolas hacia un lirio del camino. La lechuza Cucumía revoloteó encima y dijo:

—Aquí tienes tu flor del mañana, Clara.

La niña la cogió y llegó el amigo día.

Cuando entró en casa, su mamá estaba mejor. Menos mal que nadie se había dado cuenta de que Clara había pasado la noche fuera. Excepto su amigo Raimundo, el joven vecino que les solía visitar y que le contaba muchas historias. Le guiñó un ojo y le dijo:

—Sí, me callo, pero luego me cuentas.

—Por supuesto, amigo Mundo —sonrió Clara—, te lo contaré.

Bruno Tognolini

Amigo Mundo

Zaragoza, Edelvives, 2009